UN VIAJE AL PASADO

Ya no me quedaba nada que perder. Decidí coger el tren, no importaba el destino. Sabría el lugar indicado cuando llegase a él. El traqueteo me relajaba, me permitía pensar y observar. Absorto en mis pensamientos, la vi pasar, estaba seguro que era ella.

Me levanté para seguirla y comprobar si mis ojos no mentían. Ella entró en el vagón bar y pidió un café, yo la miraba de lejos, seguía siendo tan bella como antaño. Quise acercarme, cuando me percaté de su acompañante. Me costaba apartar la vista, la escena no era nueva, pero si el acompañante.