NIVELANDO LAS CONSTANTES
Tras un luto, me estoy dando un respiro a mí misma, conocerme no es tarea fácil ni tan siquiera para mí. Los sentimientos que aún quedan los voy engañando para que no sean pesarosos y mi mente me pide y requiere al resto de mi cuerpo, todo el esfuerzo posible para aprender a quererme tanto o más, que a los demás. Los recuerdos no los borro, porque al recordar también esbozo una sonrisa, tengo una habilidad innata para seleccionar aquellos momentos cotidianos que dentro de su pequeñez fueron tan especiales. No busco nada y no espero encontrar nada, no, no ahora, yo decidiré cual es mi momento. Mi fuerza vital, quizá proveniente de las hadas, o quizá de mi propio nombre que es canción, me fortalece, dándome el suficiente equilibrio para que respire sin ahogarme. Las aristas han dejado de moverse y parece ser, que esa mi cueva, no se me echará encima finalmente. La serenidad está volviendo y a cada paso hay que darle un tiempo escuchando su ritmo sin quebrantarlo. ¿Escucháis ese silencio?, apreciadlo, shhh, no lo rompáis, sentaos y disfrutad, yo estoy deleitándome.