FUE EN UNA TARDE DE OTOÑO
Fue en una tarde de otoño, ni sé dónde, ni sé cuándo
Pero cierto es que la muerte visitó a un ser extraño
No lloréis pequeños hombres, no lloréis ahora en vano
Pues vuestras lágrimas fingidas, a él le hacen mucho daño.
Todos deseabais la muerte, a ese pobre ser humano
Y ahora todos la sentís, con el testamento en la mano
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