Referencia
El planeta donde transcurren estos relatos ha recibido muchos nombres a lo largo de su historia. “Costaymar” es una traducción aproximada de la mayoría de ellos. Se trata de un planeta rocoso, de tamaño muy similar al de la Tierra y con una atmósfera comparable. Gira sobre sí mismo completando una vuelta (un día) cada veintinueve y media horas terrestres, aproximadamente; orbita, a su vez, una estrella simple, de color anaranjado, algo más pequeña y más vieja que la del Sol terrestre, tomando 258 días locales, o 320 días terrestres. Costaymar se encuentra en el límite interior de la zona habitable; gran parte del planeta es demasiado caliente para la vida humana, que se concentra en las costas y en una franja de pocos cientos de kilómetros tierra adentro, hasta el paralelo de 40 grados de latitud sur.
Las estaciones no son muy marcadas, ya que el eje del planeta está inclinado sólo unos 12 grados respecto de la eclíptica. La excentricidad de la órbita es mediana y se hace notar (los veranos son muy calurosos cuando coinciden con el perihelio). Costaymar tiene tres lunas, ninguna de ellas de tamaño comparable al de la Luna terrestre. Las mareas que provocan son notables sólo en ciertas zonas de la costa y cuando se combinan con las causadas por la estrella local.
Las civilizaciones humanas de Costaymar han sufrido colapsos y resurgimientos repetidos, por lo cual sus cronologías se han visto interrumpidas y reiniciadas. El calendario en plazos cortos, sin embargo, se ha mantenido aproximadamente estable. Las novenas son grupos de nueve días, que no tienen nombre propio; los días séptimo, octavo y noveno son de feria, el equivalente de nuestro fin de semana. Cuatro novenas forman una cuaderna. Los años se dividen en tres “estaciones”, llamadas convencionalmente “primavera”, “verano” y “otoño”; el verano tiene siete novenas y cada una de las otras dos, once novenas. Uno de cada tres años tiene un verano de seis novenas. El año comienza el día primero de la primavera.
El día de Costaymar se divide en treinta “horas”, cada una ligeramente más corta que las horas de la Tierra. Se llama “primera hora” a la que precede a la salida del sol en el día del solsticio de verano.