Agosto 22, 2014 -Perdonando Aprendemos a Perdonar

El tema de este año catequetico trata sobre el regalo del perdón de Dios, sobre todo en el sacramento de la reconciliación. Pero para muchas personas este sacramento ya no es practicado. La reconciliación sacramental ha perdido el sentido. Se ha perdido el sentido del pecado, y por consiguiente se ha perdido la noción de la necesidad del perdón.

Por eso quisiera yo empezar de nuestra propia experiencia, pensando, ¿cómo vivimos el perdón y la reconciliación? – antes de considerar el perdón sacramental.

Autoevaluación

Pensando en algún episodio de su vida que le causo dolor, humillación, o pena, considere las siguientes preguntas:

¿Puede hablar de ese episodio sin enojo, sin resentimiento, sin la mínima idea de venganza?

¿Está dispuesto a aceptar parte de la culpa por lo que pasó?

¿Puede agradecerle a Dios por las lecciones que aprendió durante el episodio?

¿Puede volver a visitar la escena o a la persona involucrada en su dolor sin experimentar una reacción negativa?

¿Puede hacerles bien a los que le lastimaron?

¿Te has perdonado a ti mismo, reconociendo y aceptando tus limitaciones humanas?

¿En el caso que le hayas echado la culpa, has perdonado a Dios?

Purificando nuestra noción del Perdón

Errores en el perdón:

-“¡Yo perdono, pero no olvido!”

-“¡Yo no perdono, si no perdona primero!”

-“Hagamos de cuenta que no ha pasado nada”

-lo propio del perdón no es negar el pasado, sino superarlo, transformarlo, redimensionarlo, reconducirlo, recrearlo. Dios cuando nos perdona no padece amnesia, sino que da —regala— un desenlace distinto a lo que parecía perdido.

-El perdón, pues, no es prescindir de lo que pasó, sino hacer realmente posible que pasen cosas buenas y nuevas, sobre una base probablemente vieja y mala.

-No es simplemente que no se vuelva a repetir el mal, sino que se haga posible un bien que, si no hubiera habido ese mal, tal vez nunca se hubiera dado. Como se ve, lo más cercano al perdón es la creación y perdonar es ser ministro de una creación nueva.

Perdonar como perdona Dios

Vamos a ver unos cuantos pasajes de la biblia que nos hablan del perdón de Dios

El Señor pasó por delante de él y exclamó: Señor, Señor, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por mil generaciones y perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado Ex 34,6-7

Como se alzan sobre la tierra los cielos, igual de grande es su amor con sus adeptos; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros crímenes. Salmo 103,11-12

¿Qué Dios hay como tú, que perdone el pecado y absuelva al resto de su heredad? …volverá a compadecerse de nosotros, destruirá nuestras culpas y arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados! Miqueas 7,18-19

Y si digo al malvado: ‘Vas a morir’, y él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia, si devuelve la prenda, restituye lo que robó, observa los preceptos que dan la vida y deja de cometer injusticia, vivirá ciertamente, no morirá. Ninguno de los pecados que cometió se le recordará más: ha observado el derecho y la justicia; ciertamente vivirá. Ez 33,14-16

¿Cómo perdona Dios?

¿Qué características podemos detectar sobre la manera en que Dios perdona? Por ejemplo: paciente, sin rencores, restaurando la relación, llamando al cambio, a la conversión.

¿Podemos imitar el modelo que Dios nos da? Claro que SI!!!

Como catequistas, como personas de fe debemos de imitar este modelo y así volvernos expresión viva del amor de Dios. Para poder ser testigos creíbles del llamado de Dios a la reconciliación, debemos nosotros también perdonar. De hecho sabemos que para obtener nosotros el perdón, es necesario que perdonemos también…

Perdona nuestras ofensas

En el padre nuestro presentamos diferentes peticiones a Dios: que el nombre de Dios sea santificado, que se realice su Reino, que se realice su voluntad, pedimos por nuestro pan cotidiano.

Pedimos el perdón de nuestros pecados, pedimos que no nos deje caer en la tentación y que nos libre del mal. De todas estas peticiones una es diferente a las otras, ¿cuál es y porque?

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden En esta petición pedimos perdón no de mis ofensas, pero colectivamente - estamos ligados por lazos de fraternidad y pedimos por nosotros y por la salvación de nuestros hermanos

Nuestro perdón es condicional: para ser perdonados, debemos nosotros perdonar. Jesús nos dijo “Sean compasivos como su Padre es compasivo. No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.”

Esta parte del Padre Nuestro es parecida a la “regla de oro” - trata al prójimo como quieres que te trate.

Muchas veces pensamos que Dios nos va a perdonar, sin importar lo que hagamos, que al cabo Dios es tan bueno… Esto es una presunción…en la vida de fe se requiere nuestra cooperación. Jesús mismo, cuando iba a un lugar donde la gente no tenía fe, no podía realizar sus curaciones…

Perdonando de manera divina

Parte esencial del ministerio de Jesús en la tierra fue el perdón, como le dijo el ángel a José antes del nacimiento de Jesús:

Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

Que fue lo que dijo Juan el bautista cuando ve a Jesús: He ahí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo… Vemos como en muchas ocasiones junto con la sanación física realiza una sanación espiritual al decir “vete, tus pecados te son perdonados.” Jesús ejercita este ministerio de perdón incluso desde la cruz: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” (Mt 1:20–21 BJL)

Podemos perdonar humanamente, pero el proceso se facilita y se vuelve ocasión, de conversión y de salvación con la ayuda de la gracia de Dios. De tal forma que Jesús nos dejó este sacramento del amor y la misericordia de Dios que es la reconciliación del cual nos dice la iglesia:

“El Sacramento de la Penitencia y Reconciliación es el lugar privilegiado para recibir la misericordia y el perdón de Dios… En este sacramento, todos los bautizados tienen un
encuentro nuevo y personal con Jesucristo, …”

(XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos , Propuestas Finales, 2012, no. 33,)

Fuentes

http://www.mercaba.org/Catecismo/VERBOS/43_perdonar.htm