3. ¿Cómo organizamos los contenidos de un curso?
Como hablamos en el capítulo anterior, para lograr un aprendizaje efectivo se necesita mucho más que contar o mostrar el concepto.
En este capítulo presentaremos una forma de organizar un curso que se alinea con la manera en que aprendemos. Por eso Sharon Bowman en Training from the Back of the Room se refiere a una manera de enseñar amigable para el cerebro (brain-friendly).
Tomamos la definición y los términos que utiliza Training from the Back of the Room para referirse a las etapas del aprendizaje.
- Conexión (connection)
- Son las actividades destinadas a que los estudiantes se conecten con los otros estudiantes, con el tema general, dentro del tema, con lo que se incluirá en el curso, y con lo que ellos quieren aprender.
- Concepto (concept)
- Los estudiantes incorporan nuevos conocimientos viendo, escuchando, discutiendo, dibujando, analizando, actuando y explicando a otros.
- Práctica concreta (concrete practice)
- Los estudiantes practican activamente la destreza o participan en discusiones sobre el nuevo conocimiento.
- Conclusión (conclusion)
- Los estudiantes resumen, evalúan, celebran y planean cómo aplicar el conocimiento adquirido en su día a día.
En el resto del capítulo comentaremos más sobre las 4C, pero antes, debemos hablar sobre los objetivos de enseñanza.
Objetivos y audiencia
Antes de planear el curso, debemos pensar en cuáles son los objetivos mínimos de la capacitación y cuánto saben los asistentes sobre estos objetivos.
Objetivos
- Según The Social Life of Information, podemos tener dos tipos de conocimiento:
- Saber sobre (know about)
- Es el conocimiento sin la capacidad de aplicarlo a situaciones reales. Por ejemplo, es lo que podemos obtener asistiendo a una charla en la que no tenemos oportunidad de aplicar lo aprendido, o lo que obtenemos de la lectura de un libro. Este conocimiento puede ser la base a partir de la cual contruir Saber cómo.
- Saber cómo (know how)
- Es la capacidad de aplicar el conocimiento y resolver los problemas de su aplicación. Se obtiene por medio de la práctica consciente, la aplicación en múltiples situaciones reales y en el intercambio de información con pares de una comunidad de práctica. Ver también Deep Expertise en pag. 89 de Leading Lean Software Development
Audiencia
Un aspecto importante es cuánto saben los asistentes del tema. Esto influirá la forma de conexión, cuanto concepto debe incluirse, y cuanto desafío en la práctica.
Un modelo de los estadíos de estudiante es Shu-ha-ri1:
- Shu
- El estudiante no sabe nada y debe aprender lo básico, siguiendo las reglas al pie de la letra. No tiene capacidad para comprender las motivaciones de las reglas. Seguirá en Shu hasta que domine y tenga incorporadas las habilidades básicas. En el ámbito laboral, una persona que está en Shu puede hacer trabajos en los que estén claros los pasos y ante imprevistos debe consultar con alguien de más experiencia, pero no siempre pide ayuda. Por ello el mentor o maestro debe estar atento para ayudar al alumno a detectar los bloqueos o situaciones que se apartan de las reglas. En Karate Kid, es momento en que el maestro le indica cómo limpiar el auto.
- Ha
- El estudiante debe ir más allá de las reglas, extenderlas, aprender reglas (técnicas) nuevas. Entiende la motivación de las reglas, y ante una situación puede elegir que reglas o prácticas son más apropiadas. Ante situaciones inesperadas, puede buscar alternativas, y pedir ayuda. En Karate Kid, cuando aprende la técnica de la grulla.
- Ri
- Es ya un maestro (en el sentido de maestro artesano), no está atado a las reglas. No necesita reglas, ante una situación novedosa hace ‘lo que es apropiado’, crea nuevas técnicas a medida que las necesita y tiene dificultad en explicar el porqué, En Karate Kid, se puede ver en la escena en que Miyagi defiende al alumno de la otra escuela.
Las 4C
Las 4C (Conexión, Concepto, práctica Concreta y Conclusión) son una guía para organizar el curso. Se plantea una secuencia de conexión, normalmente algo corto (menos de 5 minutos), seguido del concepto (aproximadamente 15 minutos), luego la aplicación práctica de lo aprendido. Se finaliza el tema con un resumen, o un llamado a la acción, por ejemplo que cada estudiante piense ‘qué planeo llevar a la práctica’.
Esta forma de planificar lleva que la clase tenga un flujo y continuidad dentro de cada tema. Pero ese flujo no necesariamente surge de nuestro primer intento. El diseño del curso es un proceso creativo; damos espacio inicialmente a la divergencia y la generación de ideas, luego trabajamos en la convergencia: seleccionamos, y ordenamos. Para esto pueden usarse notas autoadhesivas como está indicado en la imagen que está al inicio de este capítulo (Ejemplo de organización 4C como agenda).
En los capítulos siguientes se comentan más detalles sobre cada una de las ‘C’, con prácticas específicas. Vale recordar que la variedad y el cambio ayudan al aprendizaje, por lo que es bueno usar distintas técnicas a lo largo del curso.
En los casos de presentaciones para lograr ‘saber sobre’, la parte práctica puede ser reducida o eliminada.
Las 4C nos llevan a poner el foco en los objetivos esenciales del curso (need to know). El contenido opcional (nice to know) se puede dejar para actividades fuera del curso: apéndices del material impreso, referencias a libros, videos, etc.
Recordemos que la repetición (con variaciones) es importante para que el conocimiento sea recordado, por lo que -al elegir- probablemente prioricemos insistir más sobre los conocimientos esenciales antes que dar un contenido opcional.
- Shu-Ha-Ri Más información en http://c2.com/cgi/wiki?ShuHaRi y un divertido ejemplo para testing de software en http://googletesting.blogspot.com.ar/2010/07/code-coverage-goal-80-and-no-less.html↩